Ebriedad en el puerto
Los hombres de mar tienen acuosos los ojos de tanto devorar océanos. Bajan a puerto, descontrolados por las ansias de suelo firme o de una marea de luces y placeres desbordados. Se malgastan en ron y en el instinto ebrio de un placer alquilado a medianoche. Apagan la noche con la añoranza y un regurgitar de cantos sin nostalgia. Y parten, como siempre. ¿Qué queda? … Seguir leyendo Ebriedad en el puerto
