Desde aquí no escucho.
Los sordos muros
tampoco hablan.
Estoy aquí:
comiendo de las manos
del hueco que me envuelve.
Aspiro las horas de tierra
alargándoles el aliento
y las sombras lentas del reloj
bajan al raigón
como espiral de agua.
Soy estrella ahogada
en detonante ceniza.
Polvo que brilla. Brillo.
Un ave incendiaria de tiempo sin celo
porque cada centro ha inventado
su propio tiempo.
Estoy aquí, obscureciendo,
en la luminiscencia del huelgo
como huracán que se alarga:
linealidad apagada.
Y de cada espiral nacen dos semillas.
Soy semilla y huracán.
Molécula, cuerpo.
Húndeme hueco de tierra
para ser diamante de mina
y estrella.
Informa: Ayari Lueders
