El Ocupa del Latido
No entraste, Raúl. Irrumpiste con la violencia de un rayo y te quedaste quieto, centrado en el epicentro mismo de mi pecho. El mundo nos dio un guion de grises, de diagnósticos fríos y puertas cerradas. Pero tú… tú prendiste fuego al papel. Cada paso que el miedo quiso retener, fue un kilómetro de pura dinamita. Recuerdo el sonido roto de esa sílaba: Pilota. Un código … Seguir leyendo El Ocupa del Latido
