Los jazmines de tu sonrisa

Respiro los jazmines de tu sonrisa,
ebrio de la lluvia de tus caderas,
y la sangre estalla sin freno
en la fiesta jubilosa de la vida.
Acaricio tus pies desnudos,
y como la fresca onda de la luna
sorbo de tus pechos su miel,
y se erizan los sentidos,
y corre, indomable, la linfa del gozo,
despeñándose
hasta abismos sin nombre.
Chupo tus labios,
y nos herimos de besos,
mientras cubro tu cuerpo
con los nardos palpitantes del deleite.
Y la existencia es fruición inmensa,
porque no hay espacio para los
claroscuros,
y mi alma respira tus flores,
acaricia tus frutas,
chupa tu piel
y besa todo tu cuerpo.

Informa: Daniel Mateos

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