No sé si dejarte pasar. No sé si dejarte besar mis esquinas desconchadas por la inevitable rozadura de una cuarentena forzada.
No sé si dejarte acariciar la marea baja de mis cabellos o si dejarme hipotecar por unos sueños que ya no fueron. No sé qué dolientes problemas me traerás, si llenarás de facturas anímicas mi corazón descongelado o si divulgarás la propaganda de mis vicios más cerrados.
No sé si dejarte leer mis poemas sangrados por heridas de un tal vez, por gangrenas del pasado.
No sé si me debo rendir a tu mirada seductora, al aleteo colibrí de tus pestañas deudoras de un rímel corrido que ya no es más que recuerdo vivido.
No sé si debo conversar con tu falda del arrabal, que muestra su raja eterna de un viaje sin retorno.
Informa Guillermo Pérez-Aranda Mejías
Informa: María Pérez-Aranda Vásconez
