El loco

Te observo y me evitas. Te camuflas.
Eres como el viento.

Te conocía ya hace tantos años.

Llevaba un vestido azul: chiquilla de pelo caoba
y ojos negros.

Derrumbada, entonces, en un eterno infierno.

Ahora estoy entera y reflejo miedo en tu espejo.
Alma errante, te quise porque eras loco y cuerdo.

Hablabas sólo a las cruces y a los amplios senderos.
Parecía que no escuchabas,
pero yo sólo sabía que tenías un profundo oído interno.
Huías. Te escabullías en el tiempo.

Parecía que estabas en la nube
y la verdad es que te calumniabas con el fuego.
Apareces tantas veces en mis sueños,
que para mis adentros pienso:
queda libre, respira aire fresco, joven volátil,
niño muerto.

Informa: Leticia Herrero. España

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