El olvido es un arma de destrucción pasiva.
Crece, planta trepadora,
enredándose en los recuerdos,
clava sus raíces en un nosotros intermitente,
que ni es ni existe.
Asfixia.
Y desaparece.
Informa: Laura Jiménez
Fotografía: Miguel O´gariz
El olvido es un arma de destrucción pasiva.
Crece, planta trepadora,
enredándose en los recuerdos,
clava sus raíces en un nosotros intermitente,
que ni es ni existe.
Asfixia.
Y desaparece.
Informa: Laura Jiménez
Fotografía: Miguel O´gariz