Me encanta leer(te) cada noche, con la
luz tenue de la habitación.
Me encanta conocer(te) a través de
la lectura de tu cuerpo; llegar a lo
profundo de tu conciencia mientras
continúo devorando(te) hoja por hoja,
noche tras noche.
Plan perfecto matutino: Tomarte
despacio como el café, mientras
continuo leyendo(te). Eres el libro
perfecto, el que nunca paro —ni quiero—
de leer. Lector obsesionado de ti soy,
y adicto al café matutino me
he vuelto.
Informa: Julián Gómez
