La frialdad me gana el cuerpo, la inspiración, a punto de congelarse y romperse en millones de cristales, millones… Quien lo hubiera imaginado,
estar esparcido en tantos diminutos pedazos y todavía seguir respirando un vaho triste y melancólico.
Me gana la frialdad el cuerpo y las ideas, el rostro, la mirada, se congela mi retina, mis palabras, mi alma es un cristal de hielo a punto de deshacerse en su propio estallido… Quien lo hubiera imaginado, yo, que digo en voz alta y orgullosa que soy del trópico.
Valentina Lara
