Nosotros también luchamos por mantener nuestro pequeño fuego encendido, protegiendo contra viento y marea el incendio diminuto que le pertenece a nuestros deseos.
Luchamos junto a las palabras, hombro a hombro, porque nuestras historias no necesitan contarse necesitan arder.
A esta hoguera nos entregamos. Ardemos en nuestra rebelión contra el silencio, el frío y la oscuridad.
Necesitamos que nuestra luz se propague y sea capaz de tocar con su rayo lugares recónditos del universo y de nosotros mismos.
Fotografía: Nelson Gómez
Texto: Amarilla San Juan
