Hoy llegó a mi puerta un poeta.
No supe qué hacer,
si dejar sus palabras
sobre el parqué de la entrada
o escucharlas recién caídas de los labios.
Esperé.
La primera se enredó en mi cabello,
quedó prendida como si el miedo,
de pronto, ordenara una pausa.
La segunda se escapó entre mis dedos.
Sonreía.
Y fue cuando se desordenó una frase vacía, un verso, un poema.
El poeta.
Informa: Luis Miguel Morales
