Con ancestral espíritu
se desplaza por el universo.
La espiral descansa en su cuerpo,
como huellas
de clanes cósmicos.
Las galaxias danzan
al ritmo de sus curvas,
mientras huracanes, vientos y mareas
armonizan con la melodía.
Su memoria tallada
en la cresta de los dedos
plasma a la humanidad,
como esculturas fundidas
con átomos de caracol.
Informa: Zulema Bustamante Castro
Foto: Nelson Gómez
